
El día 14 de abril se conmemoraba (por parte de algunos inconscientes), el aniversario de la II República. Es patético comprobar como la gente se hace esclava de sus palabras y como diría aquel “se pilla antes a un mentiroso que a un cojo”. Acuden algunos republicanos a valores que, según ellos respiraba por los cuatro costados el sistema que estuvo vigente desde el 31 hasta el 36. Democracia, libertad, igualdad, bienestar económico…paradojas de la vida, porque bajo el telón brillante, aterciopelado y honroso del teatro de la II República, se escondía un escenario donde los actores hablaban ruso, en lugar de camerinos había potros de tortura, se representaban violaciones de los derechos humanos y el marxismo era el guión de la obra. El fatal libreto de una farsa, que gracias a Dios no se llego a escenificar hasta a un desenlace que hubiera resultado fatal. Un teatro con una portada tétrica, La Puerta de Alcalá cubierta de los murales de Stalin, Lenin y un lema más terrible aún: “Viva la URSS”.
El que escribe posee unas ideas profundamente republicanas, en el sentido estricto de la palabra, por lo que no creo que la Jefatura del Estado deba depender de un cargo heredado. Sin embargo, soy liberal hasta “las trancas”, defensor de los fuertes pilares del liberalismo y capitalismo como sistemas socio-económicos.
Puestos a defender republicanismo ¿por qué no defienden la I república?
Cambio el refrán por este otro: “Se pilla antes a un autoritario que a un cojo”.
Lastima que en esta España sigan vigentes las bondades de autoritarismos como el socialismo o el marxismo y sin embargo, queden totalmente demonizadas las de otros como el fascismo y el nazismo (totalmente deleznables también).
Como dijo García de Cortazar: “La historia la escriben los vencedores, pero también los vencidos. Cuando lo hacen estos últimos la historia queda aún más distante de la verdad”.
Muchos siguen creyendo la versión de los vencidos, otro muchos como yo, que no creen en bueno o malos, no se tragan una palabra de aquella farsa. Una farsa casi perfecta.

