jueves, 17 de abril de 2008

Una farsa casi perfecta.






El día 14 de abril se conmemoraba (por parte de algunos inconscientes), el aniversario de la II República. Es patético comprobar como la gente se hace esclava de sus palabras y como diría aquel “se pilla antes a un mentiroso que a un cojo”. Acuden algunos republicanos a valores que, según ellos respiraba por los cuatro costados el sistema que estuvo vigente desde el 31 hasta el 36. Democracia, libertad, igualdad, bienestar económico…paradojas de la vida, porque bajo el telón brillante, aterciopelado y honroso del teatro de la II República, se escondía un escenario donde los actores hablaban ruso, en lugar de camerinos había potros de tortura, se representaban violaciones de los derechos humanos y el marxismo era el guión de la obra. El fatal libreto de una farsa, que gracias a Dios no se llego a escenificar hasta a un desenlace que hubiera resultado fatal. Un teatro con una portada tétrica, La Puerta de Alcalá cubierta de los murales de Stalin, Lenin y un lema más terrible aún: “Viva la URSS”.
El que escribe posee unas ideas profundamente republicanas, en el sentido estricto de la palabra, por lo que no creo que la Jefatura del Estado deba depender de un cargo heredado. Sin embargo, soy liberal hasta “las trancas”, defensor de los fuertes pilares del liberalismo y capitalismo como sistemas socio-económicos.
Puestos a defender republicanismo ¿por qué no defienden la I república?
Cambio el refrán por este otro: “Se pilla antes a un autoritario que a un cojo”.
Lastima que en esta España sigan vigentes las bondades de autoritarismos como el socialismo o el marxismo y sin embargo, queden totalmente demonizadas las de otros como el fascismo y el nazismo (totalmente deleznables también).
Como dijo García de Cortazar: “La historia la escriben los vencedores, pero también los vencidos. Cuando lo hacen estos últimos la historia queda aún más distante de la verdad”.
Muchos siguen creyendo la versión de los vencidos, otro muchos como yo, que no creen en bueno o malos, no se tragan una palabra de aquella farsa. Una farsa casi perfecta.

Pegatinas y Sirenas.



Han pasado siglos entre sahumerios, saetas por “soleá”, lunas del Parasceve y barroquismo en estado puro. Mucha “levantá”, mucho palquillo de horas, mucho Café La Gloria y muchas “mojás” entre plásticos y son de ordinaria. Y es en este año cuando el corazón de la ciudad se ha empapelado de pasquines antisahumerio y pegatinas de recorte del gasto juanmanuelino, dieciochesco o manierista. Detrás de esas proclamas “antisemanasanteras”, quizás se oculte un hombre de mediana edad, profesor de instituto procedente de un pueblo castellano y que lo único que persiga sea poder “agallarse” en Mª Cristina sin tener que guardar cola. Cierto, es un verdadero fastidio eso de esperar una hora para propinarse un latigazo de medio cuartillo penitencial entre estación y estación.

Tal vez yo haya dado en el clavo, o simplemente todo sea obra de la “edil del solo de sirena” (que no de corneta), que si bien de toda Córdoba es conocida su afición al latigazo (en vaso largo), los cirios al cuadril y las largas filas de nazarenos no son lo suyo. Puede ser que ni corta ni perezosa se haya embarcado en una campaña al más puro estilo congresista americano. Kit completo, pegatina y megáfono.

“Semana Santa al Arenal” Este tío/a tiene buen gusto ¡Todos a ver Carretería en tan castizo barrio sevillano!
“Flores 2000 euros, cera 2500 euros, banda cruz de misterio 3500 euros…” ¿Qué será eso de Banda Cruz de misterio? Lo que yo digo, este va a ser de Castilla.



Eloy Fernández Bretones

Ser o no ser



“Ser o no ser, esa es la cuestión” Ese era el dilema en el que se veía envuelto el príncipe Hamlet. Ser fiel a sus principios matando a Claudio, vengando así la muerte de su padre o por el contrario salvar su vida dejando la venganza a un lado.
En estos días de Cuaresma, este dilema debe atormentar la mente de muchos “Kofrades”.
Vasto conflicto interior debe suponer aceptar los preceptos de una Iglesia para algunos retrograda, corrupta y que nos esclaviza. Entrar de lleno en las consignas de un puñado de curas manipuladores y derrochones. Plegarse a los santos dogmas de la Inmaculada Concepción, la transustansación del Pan y el Vino, la Resurrección de la Carne…que para muchos no son más que supercherías y mentiras.
O bien abandonar todo ello, ¿pero cómo? ¡Olvidar marchas, flores, movimientos acompasados al son de la música, peroles de hermandad y demás acontecimientos! Mejor organizar el cambio silencioso desde dentro y convertir a las cofradías en peñas. Meras asociaciones, que en lugar de carrozas, sacan pasos con “muñequitos” y en vez de jugar al dominó, organizan conciertos de marchas.
Los cofrades (con C), debemos de imponernos sobre este pernicioso influjo, y no permitir que este fenómeno avance. No existe cofradía laica. Las cofradías, pese a quien pese, son organizaciones que se rigen por la obediencia a la Santa Iglesia Católica en pro de ensalzar la figura de Nuestro Señor Jesucristo y de su madre, María Santísima. Debemos pues, tomar la iniciativa de forma valiente y contundente matando al Rey Claudio, antes de que el honor nos sea aniquilado por completo. “Ser o no ser”. Yo prefiero ser. Ser cofrade de verdad.