miércoles, 13 de agosto de 2008

Todos Iguales




Es el lema de los totalitarismos. “Todos iguales” La sociedad se asemeja a un seto de aquellos que se usan para evitar que el vecino le mire el bikini a tu hija. Un seto irregularmente cortado, con picos y ramas que salen y entran. Y en el sistema “sociata” los picos se eliminan con una cortadora muy efectiva y potente “Igualitarismo frente a igualdad”. La igualdad que propugnan sistemas liberales está basada en una igualdad ante la ley, un “Tabula Rasa” de las normas por todos y para todos. Sin embargo el liberalismo, deja que la sociedad genere sus individuos de manera espontánea y cree un crisol que posibilita que gracias a Dios, desde el punto de vista social, económico y humano no seamos iguales.
Hace unos días me llamó la atención un comentario de un familiar sobre la prueba del screening, test que determina la anormalidad del niño antes de su nacimiento.
Por lo visto los médicos piden permiso para realizar la prueba, hastía podíamos llegar. Pero la información que la embarazada y su familia reciben sobre el test en cuestión es mínima. Vamos que lo incluyen en un saco de pruebas rutinarias y periódicas, de manera que si el resultado es positivo, la maquinaria de la cortadora de setos se ponga a funcionar.
Si tienes un niño subnormal eres rara, si tienes un niño con una cardiopatía congénita eres rara…y así hasta llegar a institucionalizar un asesinato para conseguir la homogenización del entramado social.
Evidentemente a este “Papá Estado”, que se mete en lo que comemos, fumamos, bebemos, rezamos o creemos, lo que le conviene es tener una legión de niños rubios, sanos y cortados por el mismo patrón. Un niño que a los doce años pida su primera película porno y a los catorce su primer condón. Un niño que sea tan perfecto que no le de vergüenza decir que va por ahí “poniéndose hasta el culo con sus amigos” (léase la famosa guía para gays drogadictos donde se promocionaba la coprofagía y el consumo de drogas). Un niño tan perfecto tan perfecto que esté desprovisto de los más elementales dispositivos de juicio para determinar en que ideas debe formarse. Un niño de diseño.
Los niños del síndrome de Down, cariño en estado puro, molestan a la sociedad del placer, del disfrute, del cuerpazo y del sexo hasta en la sopa. Y por eso es mejor quitarlos de en medio, no vaya a ser que nos den lo que mejor saben hacer, una dosis impresionante de cariño y amor como solo ellos saben hacer.
No se a ustedes, pero a mí me gusta más el seto al natural, con todas sus ramas.

martes, 5 de agosto de 2008

El Matasanos ZP


Nunca dudé de que el espacio económico se asemeja a un vasto pero sencillo compendio de recetas para paliar los males de la economía de mercado.
En los vademecums de farmacia, existen multitud de componentes para elaborar recetas que nos puedan ayudar para curar al enfermo.
En esta España actual el Médico es Zapatero y el farmacéutico es el Sr.Solbes, dupla la cual está siendo totalmente inoperante de cara a la toma de medidas para frenar esa enfermedad que está matando a un enfermo llamado España.
El problema es que el farmacéutico sabe perfectamente cual es la receta que hay que aplicar, pero el médico tiene un concepto totalmente diferente de medicina, que en caso de ZP son tratamientos puramente paliativos (que no curativos): socialismo, economía social y gasto público.
Reiterándome en el símil médico, he de decir que los únicos medicamentos que pueden curar a España a día de hoy parten de una farmacia muy antigua y a la vez poco conocida en países que han sufrido vaivenes autoritarios, pero a su vez muy efectiva.
La farmacia del Liberalismo: control del gasto público, recorte de la economía social, bajada de impuestos y abaratamiento del despido.
Control del gasto público porque la tesorería del Estado tiene que mantenerse suficientemente saneada para afrontar los pagos derivados de la pérdida de empleo, tanto a trabajadores como a sociedades.
Recorte de la economía social porque en el estado Liberal la generación de la riqueza se produce de forma espontánea, y solo en casos puntuales el Estado debe de destinar partidas para intentar paliar supuestas carencias que podrían ser solventadas mediante la potenciación del esfuerzo propio y su posterior recompensa en forma de salario.
Bajada de impuestos porque en la economía de mercado la cadena del consumo no se puede romper y para consumir el individuo debe de disponer de dinero, por lo que donde mejor está la moneda es en el bolsillo de la gente.
Y por último, abaratamiento del despido, y ahí si hay que subsanar las situaciones personales con intervención estatal, para una correcta y muy necesaria recomposición del mercado laboral.
Estas medidas no las he inventado yo (Dios me libre de decir tal aberración), ya las postularon los economistas clásicos y se encargaron de aplicar numerosos jefes de gobierno. Para muestra un botón, durante la crisis de los ochenta en USA, Ronald Reagan se sirvió de estas medidas para derrotar a un inoperante Carter y recomponer la situación económico-social del País.
Yo solo le pido a Dios, por el bien mío y del resto de los españoles, que o bien Zapatero se adhiera al uso de tan saludables medicamentos o que dentro de cuatro años cambien al matasanos por un médico especialista… en liberalismo claro.