
Es el lema de los totalitarismos. “Todos iguales” La sociedad se asemeja a un seto de aquellos que se usan para evitar que el vecino le mire el bikini a tu hija. Un seto irregularmente cortado, con picos y ramas que salen y entran. Y en el sistema “sociata” los picos se eliminan con una cortadora muy efectiva y potente “Igualitarismo frente a igualdad”. La igualdad que propugnan sistemas liberales está basada en una igualdad ante la ley, un “Tabula Rasa” de las normas por todos y para todos. Sin embargo el liberalismo, deja que la sociedad genere sus individuos de manera espontánea y cree un crisol que posibilita que gracias a Dios, desde el punto de vista social, económico y humano no seamos iguales.
Hace unos días me llamó la atención un comentario de un familiar sobre la prueba del screening, test que determina la anormalidad del niño antes de su nacimiento.
Por lo visto los médicos piden permiso para realizar la prueba, hastía podíamos llegar. Pero la información que la embarazada y su familia reciben sobre el test en cuestión es mínima. Vamos que lo incluyen en un saco de pruebas rutinarias y periódicas, de manera que si el resultado es positivo, la maquinaria de la cortadora de setos se ponga a funcionar.
Si tienes un niño subnormal eres rara, si tienes un niño con una cardiopatía congénita eres rara…y así hasta llegar a institucionalizar un asesinato para conseguir la homogenización del entramado social.
Evidentemente a este “Papá Estado”, que se mete en lo que comemos, fumamos, bebemos, rezamos o creemos, lo que le conviene es tener una legión de niños rubios, sanos y cortados por el mismo patrón. Un niño que a los doce años pida su primera película porno y a los catorce su primer condón. Un niño que sea tan perfecto que no le de vergüenza decir que va por ahí “poniéndose hasta el culo con sus amigos” (léase la famosa guía para gays drogadictos donde se promocionaba la coprofagía y el consumo de drogas). Un niño tan perfecto tan perfecto que esté desprovisto de los más elementales dispositivos de juicio para determinar en que ideas debe formarse. Un niño de diseño.
Los niños del síndrome de Down, cariño en estado puro, molestan a la sociedad del placer, del disfrute, del cuerpazo y del sexo hasta en la sopa. Y por eso es mejor quitarlos de en medio, no vaya a ser que nos den lo que mejor saben hacer, una dosis impresionante de cariño y amor como solo ellos saben hacer.
No se a ustedes, pero a mí me gusta más el seto al natural, con todas sus ramas.